
El futbol a través de los años se ha ido fortaleciendo en el gusto social del mundo entero. Es uno de los deportes más simples de jugar, se necesita una pelota y un par de porterías improvisadas, se puede practicar de diversas formas y se ha adaptado a distintos medios. El apogeo del balompié no tiene una fecha definida, pero sabemos que se remonta a sus inicios. La identificación de una región geográfica o clases sociales con los colores de un club o una selección ha provocado que la sociedad lo tome como parte de ella, los mundiales nos han dado una probada del mundo en el que vivimos y cómo se ha ido evolucionando en distintos aspectos económicos, políticos y geográficos a través de la historia.
Un país puede reflejar a través de su forma de juego como vive en la actualidad, es un termómetro que vemos y nos permite ser vistos por ser un espacio de gran densidad de representación. La representación nos puede llevar al fanatismo y provocar violencia entre las diversas aficiones, en un principio los conjuntos que jugaban futbol se veían divididos por las clases sociales, que sólo unían sus cantos a favor de la selección pero al pasar del tiempo la globalización se ha visto favorecida dentro del futbol, los equipos cada vez son más internacionales.
El futbol tiene su dosis de emociones fuertes, las cuales unen o desunen, alegran o entristecen, involucra pasiones que van más allá del simple negocio que algunos quieren ver.
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